miércoles, 29 de febrero de 2012

¿A que nos exponemos cuando hablamos en público?

¿A qué nos exponemos cuando hablamos en público?


 “Puedo elegir cualquier espacio vacío y llamarlo escenario. Una persona atraviesa este espacio mientras otra la observa y eso basta para que el acto teatral se desencadene”.
—Peter Brook
No podemos no comunicar. Nuestra vida es comunicación. Contrariamente a lo que uno podría creer, no sólo comunicamos con nuestras palabras, sino con todo nuestro ser: con nuestro lenguaje paraverbal (volumen de voz, entonaciones, vocalización, ritmo de palabra, pausas) y corporal (postura corporal, expresividad de la cara, gestos, mirada, respiración). Tú eres tu mensaje. Según tu profesión, tendrás además que hablar en contextos más formales: congresos, eventos, convenciones, reuniones, ruedas de prensa, aulas de formación, etc. Y es en estas situaciones donde se ponen al descubierto nuestras vulnerabilidades y carencias como oradores. El error más extendido es centrarse exclusivamente en el contenido, sin comprender que las señales más importantes que recibe el público son las no verbales. Es justamente la comunicación no verbal la que transmite la seguridad y credibilidad del orador.
:”¿Qué nos jugamos cuando hablamos en público?”, de Pascale Bang- Rouhet
Pascale Bang- Rouhet aborda en su libro ¿Qué nos jugamos cuando hablamos en público? las técnicas necesarias para mejorar nuestra capacidad de comunicación a través de la expresividad del cuerpo y de la voz. Utiliza la metáfora del teatro mental para desentrañar los factores que nos impiden expresarnos en público con confianza y ayudar así al lector a comprender su miedo escénico y a superarlo. Somos los autores de las obras de nuestro teatro mental, habiéndolas redactado a lo largo de nuestras experiencias. Somos los directores de la obra en tanto en cuanto que somos los responsables de nuestras decisiones y acciones. Somos los actores de nuestra obra, mientras que los demás adoptan el papel de público o actor en la medida de su implicación. Este teatro puede facilitarnos las cosas o complicárnoslas. Ayuda a entender por qué a veces hacemos siempre el mismo papel y participamos una y otra vez en las mismas obras. La buena noticia es que puedes cambiar de papel y de guión. De ti depende.
En la segunda parte del libro y más extensa, Pascale pasa a explicar los recursos del lenguaje corporal: el caminar, el apoyo de los pies, el movimiento de los brazos, la postura corporal de pie, la postura corporal estando sentado, la mesa de reuniones, las piernas cruzadas, la postura de la cabeza, la mirada, la expresividad en la cara, la boca, las cejas, los gestos, los brazos, las manos, los gestos parásitos, la respiración.
La tercera parte del libro está dedicada a los recursos del lenguaje paraverbal: la voz, el volumen, la vocalización, las entonaciones, los ritmos, las pausas y el manejo de los silencios.
Y como reflexiona Pascale en la conclusión de su obra:
“La comunicación no se aprende leyendo un libro. La comunicación es pura percepción, se siente, se vive, se mide y la práctica de las técnicas es primordial para abrir el camino del cambio.”
Si quieres mejorar la sintonía entre tu mensaje verbal, paraverbal y corporal encontrarás un gran aliado en este breve e intenso libro.
FICHA TÉCNICA
Autor: Pascale Bang- Rouhet
Título: ¿Qué nos jugamos cuando hablamos en público?
Editorial: Alienta
Páginas: 121
Año: 2009
Lo mejor: Gracias a la potentísima metáfora del teatro mental, aborda todo el espectro de la paleta paraverbal así como el repertorio corporal completo, desde una perspectiva humanista, muy centrada en la superación de las barreras psicológicas autoimpuestas que nos impiden crecer como comunicadores. Un libro que ayuda a conocerse y a superarse.
Lo peor: El libro constituye una ayuda inestimable para tomar conciencia de las claves de la comunicación no verbal y se agradecerían más consejos prácticos y ejercicios para corregir las carencias identificadas.
Dónde comprarlo: Casa del Libro :: Amazon.es


Por: Angie, una vez más!

¿Sabes comunicar tus ideas correctamente?

Aprende a gestionar los cuatro territorios de la comunicación




En las relaciones interpersonales es muy importante el manejo de las distancias o territorios de la comunicación. Según la Wikipedia:
“El término proxemia se refiere al empleo y a la percepción que el ser humano hace de su espacio físico, de su intimidad personal; de cómo y con quién lo utiliza.”
Existen cuatro distancias o territorios de la comunicación
Aunque pueden variar de una cultura a otra y de unos individuos a otros, en términos generales estas distancias son:
  • Espacio íntimo (entre 15 y 45 centímetros): La reservamos para personas de nuestra máxima confianza: pareja, familia y amigos más íntimos.
  • Espacio personal (entre 46 y 120 centímetros): La manejamos en la oficina, reuniones, asambleas, fiestas, conversaciones amistosas o de trabajo. Viene a poseer el radio de nuestro brazo extendido.
  • Espacio social (entre 120 y 360 centímetros): La que nos separa de los extraños y de la gente con la que entablamos contacto por primera vez.
  • Espacio público (a más de 360 centímetros y no tiene límite): Es la distancia idónea para dirigirse a un grupo de personas: el territorio del orador, utilizado en presentaciones.
La amplitud de estos espacios en nuestras interacciones es un indicativo de nuestro grado de timidez y de la confianza en nosotros mismos. Sentimos un cierto control de las tres primeras distancias, mientras que nos sentimos más inseguros al tratar con el espacio público.
Aprende a gestionar los cuatro territorios de la comunicación
Nuestro cuerpo no debe ser nuestro escudo
Cuando nos enfrentamos a una audiencia nos sentimos inseguros y hasta agredidos por sus miradas. Fíjate que con toda deliberación he usado la micro-metáfora “enfrentarnos”, que ya de por sí identifica las suposiciones o presuposiciones limitantes de quien así se expresa: el público como un enemigo.
¿Cómo superar esa tensión que produce situarse ante una audiencia más allá de nuestro control corporal? Cerrando el territorio de la comunicación: se usan las manos y brazos como un escudo. El orador víctima, por timidez o vergüenza, se coge las manos, cruza los brazos, se toca la cara o barbilla, mete las manos en los bolsillos, mantiene los brazos pegados al cuerpo, agacha la cabeza. El orador inseguro cierra y protege su espacio público. Reduce así su capacidad de actuación. Todos estos comportamientos inconscientes restan fuerza y energía a su presentación.
El orador adulto, con confianza en sí mismo y que valora y estima a su audiencia, adopta en cambio una postura abierta, que invita a compartir y entrar en su espacio público. Esta apertura del espacio público requiere una gran confianza en sí mismo.
No puedes no comunicar
Cuando subes al escenario y antes de que empieces a hablar, tu cuerpo ya está comunicando. Los primeros mensajes los transmites a través del control de tu postura corporal. Concretamente, por la forma como gestionas el territorio público.


Por: Angie, una vez más!

Como realizar una presentación (ponencia o exposición) exitosa!

Nueve técnicas para transmitir una imagen positiva que te ayude a conectar con la audiencia


La conexión con la audiencia tiene lugar a tres niveles
Conectar con la audiencia es uno de los tres objetivos básicos de toda presentación. Para mí, conectar es crear un puente entre lo que puedes ofrecer y lo que la audiencia necesita recibir. Para conectar con ella, derriba los muros interpuestos entre tú y tu audiencia y construye con esas piedras un puente que una tu mundo con el suyo. Las siguientes nueve técnicas te ayudarán a transmitir una imagen positiva que te ayude a conectar con la audiencia.
1) Sonríe: Una sonrisa no cuesta nada y vale mucho. Según un antiguo proverbio chino: “No debería abrir una tienda quien no sepa sonreír”. Pues yo añadiría: “No debería hacer presentaciones quien no sepa sonreír”.
2) Muéstrate abierto: Te abres a la audiencia cuando te muestras disponible y cercano. Antes de empezar la presentación te mezclas y hablas con los asistentes. Desde que te subes al escenario sonríes, miras a la audiencia con rostro afable, haces gestos de apertura, siempre abiertos e inclusivos. Saludas con alegría, dando a entender que en ese momento no hay otro lugar en el mundo en el que te gustaría estar más que subido al escenario compartiendo ese rato con la audiencia.
3) Relájate: Si piensas que una presentación es un combate y la audiencia,el enemigo a batir, entonces tus presentaciones serán tensas, te dominarán los nervios y la ansiedad. Si tu objetivo es compartir tu experiencia y conocimiento con la audiencia para ayudarle a resolver una necesidad acuciante, te relajarás automáticamente. Tú no eres el protagonista, la audiencia está en el centro.
4) Desciende a su altura: Si das por hecho que la audiencia posee la misma información o el mismo conocimiento que tú y no es así, no lograrás conectar con ella. No esperes que se pongan en tu lugar, ponte tú en el suyo.
5) Elimina las barreras: No hables parapetado detrás de una mesa o un atril. Sal y ofrécete tal como eres. Si necesitas (o prefieres) estar sentado, un taburete alto puede bastar. Cuando te mueves libremente por el escenario la audiencia podrá verte y aumentarás la conexión con ella. El contacto físico elimina todas las barreras.
6) Haz algún comentario relativo a la situación: Te sitúa en el momento presente compartido con la audiencia y ayuda a que se sientan conectados contigo.
7) Usa el humor: La risa relaja la tensión y la resistencia que puedes encontrar al exponer tus ideas y mejora drásticamente la comunicación y las relaciones. El humor es una de las mejores formas de conexión, es la distancia más corta entre dos personas.
8) Vístete de forma apropiada: El tipo de atuendo con el que acudes a una presentación conlleva dos importantes mensajes no verbales: respeto por la audiencia y deseo de conformidad. La formalidad del atuendo debería adaptarse a la audiencia para la que se expone la presentación y a la ocasión. Debería formar parte de tu indagación sobre la audiencia.
9) Muévete con decisión, siempre con un propósito: Un ponente que sube al escenario con movimiento enérgico transmite entusiasmo y confianza.
Cada presentador es diferente y cada audiencia, también. Busca tus propias técnicas de conexión temprana con la audiencia, que la relajen y capten su atención desde el principio. Tu presentación debe ser una experiencia que todos disfruten desde el minuto cero.

http://www.twitter.com/AngelaRiveraC

Por: Angie, una vez más!